¿Un mercado de carbono uruguayo?

¿Un mercado de carbono uruguayo?

Hace apenas unos meses, el 1 de junio de 2017, se emite en Colombia el decreto 926. Este decreto viene a regular el artículo 221 de la ley 1819 de 2016 de Reforma Tributaria Estructural. Esto se realiza en respuesta a la necesidad del país de contar con instrumentos económicos para incentivar el cumplimiento de las metas de mitigación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a nivel nacional.

Este impuesto corresponde a un gravamen que recae sobre el contenido de carbono de todos los combustibles fósiles, incluyendo todos los derivados de petróleo y todos los tipos de gas fósil que sean usados con fines energéticos, siempre que sean utilizados para combustión (exceptuando el carbón).

Este impuesto tiene un valor de $15.000 (quince mil) pesos por tonelada de CO2. Esta tarifa se ajustará cada 1° de febrero con la inflación del año anterior, más un punto porcentual hasta que sea equivalente a una unidad de valor tributario (UVT) por tonelada de CO2. Actualmente el valor de la tonelada de carbono según este impuesto es de US$ 5/tCO2. Esto significa que cada uno de los combustibles gravados tiene una tarifa por galón o metro cúbico que todos los colombianos deben pagar al consumir combustible.

Lo que determina este nuevo decreto es que las empresas pasibles de recibir el impuesto ahora pueden comprar certificados de carbono de proyectos colombianos en sustitución de este impuesto. Esto es el comienzo de un mercado de carbono en Colombia.

Algo parecido pasa en Chile. En este país también hay un impuesto al carbono, en este caso lo deben pagar las empresas generadoras de electricidad que superen cierto límite de emisiones. Y el impuesto es de USD 5 por toneladas. La diferencia con Colombia es que por ahora no acepta la compra de certificados de carbono para evitar el impuesto.

También hay otros varios países que han implementado o están por implementar estos nuevos mercados.

Esto lleva a pensar si en Uruguay podemos hacer lo mismo. Este análisis pretende realizarse solamente en un elemento de lo que podría ser un mercado de carbono nacional: la generación de certificados de carbono.

Lo que pretendemos mostrar es la capacidad de generación de certificados de carbono en los diversos proyectos MDL o VCS que se han implementado en Uruguay.

El 24 de agosto de 2007 se registra bajo el Clean Development Mechanism (Protocolo de Kyoto) el primer proyecto de carbono en Uruguay. Es el proyecto de Cementos Artigas cuyo objetivo es la sustitución parcial de combustibles fósiles por biomasa (renovable). A partir de esa fecha 24 proyectos nuevos se registraron, totalizando 25 proyectos aprobados por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, de los cuales 12 fueron elaborados por CARBOSUR.

Además, a partir de 2012, se formulan y registran proyectos en el mercado voluntario de carbono, precisamente dentro del esquema Verified Carbon Standard (VCS). Actualmente hay 8 proyectos registrados, de los cuales CARBOSUR elaboró seis.

Todos estos proyectos están capacitados a generar y comercializar créditos de carbono. Sin embargo, el mercado actual hace que su comercialización en el mercado sea impracticable: el precio del CER (generado por proyectos MDL) ronda los 0,2 Euros/tonelada. Y en mercado voluntario los créditos valen alrededor de USD 1 por tonelada, aunque el mercado es muy pequeño y además siempre dependerá del tipo de proyecto y el interés del comprador.

Si solo consideramos los proyectos MDL que se implementaron, pero quitamos los proyectos que no han renovado su período de compromiso dentro del MDL, y además eliminamos los proyectos que están doblemente registrados (VCS y MDL), entonces el volumen de certificados de carbono que se pueden generar en Uruguay es cercano a los 63,4 millones.

¿Cuánto es esto? ¿A qué es comparable? Si miramos el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de Uruguay para el año 2012, todos los certificados de carbono generados por proyectos uruguayos pueden neutralizar 1,6 veces las emisiones de todo el Uruguay (CO2, CH4 y N2O). Si consideramos solo el sector de la energía, los créditos de carbono pueden neutralizar hasta 7,5 veces estas emisiones (CO2, CH4 y N2O). Si miramos el sector ganadería en este mismo inventario, los créditos pueden neutralizar 2,2 veces estas emisiones (en este caso solo hay emisiones de CH4 y N2O).

En definitiva, hay un potencial desaprovechado de los proyectos generadores de créditos de carbono. Todo el esfuerzo que llevó generar estos proyectos, no solo en Uruguay sino en el mundo, debería ser aprovechado, y ¿por qué no en un mercado de carbono nacional?